EDITORIAL

Queridos compañeros y amigos. Permitidme que en esta ocasión tan especial me dirija de manera particular a todos aquellos que habéis hecho posible el que hoy podamos inaugurar la página web de nuestra Fundación ANDALUCÍA, SOCIALISMO Y DEMOCRACIA, ya que este espacio que hoy abrimos es fruto del trabajo incansable, de la honestidad y el rigor de nuestro siempre eficaz Vicepresidente, Manolo Pezzi; de Ana Nieto, nuestra incansable secretaria; de Salvador Zotano, delegado de protección de datos; así como del resto de consejeros, que nunca han faltado a la cita cuando han sido convocados. A todos vosotros, mi más sincero agradecimiento.

Con esta nueva página web y las diferentes ventanas y secciones que en ella se ofrecen, no solo damos un paso adelante en la modernización de nuestra comunicación con la sociedad, sino que también asumimos el compromiso de facilitar a los socialistas andaluces una ventana eficaz para que, si lo estiman oportuno, nos hagan llegar sus propuestas e iniciativas y así nos enriquezcamos todos con sus respectivas aportaciones. Nuestra Fundación se reafirma, así, como un instrumento eficaz al servicio de nuestro partido y, por ende, nos permite ser una herramienta útil, al tiempo que abierta, al conjunto de la ciudadanía.

Llegados a este punto, conviene recordar que Andalucía no es una comunidad más de las que integran España, sino que, como es sabido, alcanzó por derecho propio su singular condición de nacionalidad histórica frente a unas derechas que se opusieron frontalmente desde el minuto uno. Lo anteriormente apuntado no es algo que digamos nosotros, sino que de ese modo viene expresamente recogido en el artículo primero de nuestro vigente Estatuto de Autonomía, cuando literalmente dice:

“Andalucía como nacionalidad histórica y en el ejercicio del derecho de autogobierno que reconoce la Constitución, se constituye en Comunidad Autónoma en el marco de la unidad de la nación española y conforme al artículo 2 de la Constitución”.

De ahí que debamos insistir, una vez más, en la importancia de recordar esta realidad porque en los confusos tiempos que corren vemos como proliferan los oportunistas que, sin haber estado nunca en la lucha por nuestra autonomía, los llamados sobrevenidos que hoy nos gobiernan, son los que eluden reconocer, sin pudor alguno, nuestra condición de nacionalidad histórica; no solo por temor al qué dirán sus colegas del PP, sino por el evidente rechazo que a buen seguro adoptarían sus previsibles socios y amigos de VOX. Por tanto, es llegado el momento de reivindicar con firmeza nuestra identidad, así como el marco legal que la respalda.

Tampoco debemos olvidar que fue el propio Parlamento andaluz quien, en un acto de justicia histórica, reconoció a Blas Infante como padre de la patria andaluza. Claro que dicho olvido trae causa de la vergonzosa ausencia de las derechas en el referéndum del 28 de febrero de 1980. Fecha ésta que, por su trascendencia, situó a Andalucía en la vanguardia de las aspiraciones de autogobierno al máximo nivel en el conjunto de los pueblos de España. Aspiraciones que no consiguieron doblegar a la gente que inundó las urnas de papeletas con el SÍ aquel inolvidable 28 F, ni aquel vergonzoso eslogan que, a través de las radios del Movimiento y a las decenas de miles de papeletas lanzadas desde avionetas alquiladas para la ocasión, decían: ANDALUZ ESTE NO ES TU REFERENDUM.

Nuestro pueblo, el pueblo andaluz, puede por tanto alzar su voz y reclamar con verdad que somos la única Comunidad Autónoma que, de hecho y de derecho, puede homologarse a la Generalitat de Cataluña, debido a dicha legitimidad alcanzada en las urnas mediante referéndum, lo cual le otorga una identidad propia y una posición incontestable en la configuración territorial del Estado. De hecho, cabe afirmar que aquel día el pueblo andaluz se autodeterminó por un autogobierno de primera división. Y ello nos lleva a decir con orgullo que aquella victoria ni caduca ni prescribe, por más que la mentira y la propaganda de los actuales usurpadores traten de tapar sus vergüenzas de aquel día.

Como corolario de lo dicho, creo igualmente que ha llegado el momento de que Andalucía reclame el conjunto de competencias en sus diferentes ámbitos políticos, económicos y fiscales que figuran en nuestro Estatuto, y aceptemos sin ambages la quita de la deuda que en justicia nos pertenece. Por tanto, debemos seguir avanzando en las políticas públicas que sustentan nuestro Estado del bienestar, en la medida que este es para todos los socialistas, sin excepción, la trinchera inexpugnable donde ni aceptaremos ni daremos un paso atrás a cualquier intento de privatización. Es más, cualquier intento que se haga será revertido, señalado y denunciado. Para terminar, me gustaría reiterar mi agradecimiento a todos los socialistas andaluces y ofrecernos sin reservas a la dirección de nuestro partido, con María Jesús Montero a la cabeza, en cuantas políticas consideren oportuna nuestra presencia y colaboración. A ellos nos debemos y seremos un instrumento más en la defensa de los principios y valores que ellos representan.


Autor: Rafael Escuredo

Publicado el 25 de septiembre de 2025