El PP: Historia de una mentira
Aquel 28F amaneció nublado y frío. Yo no había podido dormir en toda la noche agobiado por si
el resultado del referéndum no fuera el que la gran mayoría del pueblo andaluz había votado y
por el que había luchado en circunstancias precarias y discriminatorias. En mi cabeza resonaban
las palabras de Alejandro Rojas Marcos repitiendo hasta la saciedad “Escuredo lleva al pueblo
andaluz al matadero”. O las de García Añoveros, Escuredo será el portador de un gobierno
social-comunista. De hecho, las derechas andaluzas se habían mostrado totalmente contrarias,
desde el minuto uno, a un proceso autonómico que pretendiera homologarse a las llamadas
nacionalidades históricas.
Conviene aclarar que con el término nacionalidades la Constitución hacía referencia a los
territorios que en el pasado habían plebiscitado afirmativamente sus proyectos de Estatutos de
Autonomía; territorios que la Constitución no nombraba, pero que identificaban con Cataluña,
País Vasco y Galicia. De modo que estas podían constituirse de inmediato en autonomías
políticas, dotarse de instituciones propias de autogobierno y acceder al máximo de
competencias, mientras que para al resto de territorios la Constitución denominaba regiones,
aunque estas solo podían acceder a un número limitado de competencias y no tenían
garantizadas instituciones propias de autogobierno.
Eso era lo que estaba en juego y eso fue por lo que el pueblo andaluz luchó.
Y el camino previo a recorrer fijado en la Constitución, era ciertamente complicado:
1.- La iniciativa autonómica debía adoptarse en un plazo de seis meses por todas las
Diputaciones provinciales y las tres cuartas partes de los municipios de cada una de las ocho
provincias, que representasen, al menos, la mayoría del censo electoral de cada una de ellas.
2.- Que dicha iniciativa fuera ratificada en referéndum por la mayoría absoluta de los electores
en cada provincia.
Y cuando estábamos en ese proceso la UCD y AP, se descolgaron de sus compromisos y retiraron
su apoyo al referéndum, provocando todo tipo de hostilidades contra la Junta de Andalucía. Por
ello:
3.- Costó Dios y ayuda sonsacarle a Adolfo Suarez una fecha para el referéndum, y una vez
conseguida nos recortaron los presupuestos y pusieron todo el poder del Estado en nuestra
contra.
4.- Esta fue la causa que me llevó como Presidente a ponerme en huelga de hambre durante 72
horas.
La patronal española dijo que Andalucía era una manzana con el gusano de Escuredo dentro a
más de otros muchos insultos que no cabrían en este artículo.
Y aun así ganamos. Y hoy Andalucía puede, y debe homologarse a Cataluña, de no ser porque su
presidente, Juanma Moreno Bonilla, prefiere las sonrisas a reclamar las competencias que
figuran en nuestro Estatuto.
El PP habla de andalucismo sin que su presidente se haya leído ni una sola obra de Blas Infante,
mientras se deja asesorar por los andalucistas de Rojas Marcos, que sacaron 3 diputados en las
primeras elecciones al Parlamento andaluz.
Con todo, conviene dejar muy claro que no tendremos la autonomía que ganamos los andaluces
hasta que María Jesús Montero no sea la presidenta de la Junta de Andalucía y haga valer
nuestros derechos tan duramente conquistados. Entretanto, nos tendremos que conformar con
la superchería de unos falsarios que han hecho del 28 F una CAMPAÑA DE PROMOCIÓN PARA
SUS MENTIRAS.


Autor: Rafael Escuredo
Ex Presidente de la Junta de Andalucía
Presidente de la Fundación Andalucía, Socialismo y Democracia
Publicado el 27 de febrero del 2026
