Andalucía vuelve a la calle

Escribió Federico que “hay cosas encerradas dentro de los muros que, si salieran de pronto a la calle y gritaran, llenarían el mundo”. Eso está haciendo el pueblo andaluz con una fuerza y una dignidad que llena las calles, porque es ahí donde se vive Andalucía, donde se siente y donde se reconoce: en las calles. Por eso a la derecha le duele tanto que ahora estén llenas de alegría, de rabia, de indignación, de palabra, de manos, de pancartas, de banderas. Ellos saben que si el pueblo andaluz grita, los echa.

Fue así el 4 de diciembre de 1977, cuando las andaluzas y los andaluces se levantaron en masa para exigir igualdad. Hoy, casi medio siglo después, las manifestaciones por la sanidad pública nos recuerdan a aquel grito colectivo. Porque si hay algo doloroso por encima de todo lo que han hecho es el destrozo a los servicios públicos.

La derecha lleva años mintiendo con que lo privado es sinónimo de calidad, pero hemos comprobado que, mientras hacían negocio con la sanidad, las listas de espera se disparaban y los diagnósticos se retrasaban; mientras se enriquecían a costa del dolor y la angustia de muchas familias, se escondían los resultados del cribado de cáncer de mama a miles de mujeres.

Por eso la voz el pueblo andaluz ha vuelto a las calles, porque la salud no puede depender de la cuenta corriente. Y por eso, también, no podemos olvidar las palabras de mi querido Rafael Escuredo, que lo resumió y lo defendió mejor que nadie: “Andalucía no quiere ser más que nadie, pero tampoco menos”.

Aquel espíritu del 4 de diciembre de 1977 vuelve a recorrer nuestras ciudades y nuestros pueblos, porque los derechos, primero se conquistan y, después, se defienden. Y si algo ha demostrado Andalucía, una y otra vez, es que cuando se levanta, cambia su historia. Si ahora hay una voz, si ahora hay un grito, también hay un socialismo andaluz que escucha, que siente, que empatiza.

Siempre estaremos frente a quienes intentan cercenar nuestros derechos, frente a quienes cuestionan la memoria histórica, frente a quienes hacen dinero con la sanidad, con la formación profesional, con las universidades, con la dependencia. Y, tal como hizo Rafael Escuredo, ahora María Jesús Montero defiende con convicción que no se puede comprar la salud ni negociar con las vidas. Que no queremos ser más que nadie, pero tampoco menos.


Autor: María Márquez Romero

Vicesecretaria general del PSOE de Andalucía

Publicado el 28 de noviembre de 2025