Republicanismo en clave socialista

Catedrático de Filosofía de la Universidad de Granada de cuya Facultad fue Decano, exDelegado de Cultura de la Junta de Andalucía, antiguo diputado socialista y hoy socialista sin carnet, José Antonio Pérez Tapias aúna a su práctica política una importante obra teórica, con una docena de libros de antropología filosófica, pensamiento político y filosofía de la cultura, así como de múltiples artículos sobre estas materias y otras afines.

Su última obra, “La República por venir” (Trotta, 2025), es una reflexión de madurez sobre el republicanismo y el socialismo, que continúa otras publicaciones anteriores, especialmente “Por un socialismo republicano” publicado en 2015, antes del movimiento del 11M.  Ahora vuelve Pérez Tapias a reflexionar sobre la república y el republicanismo y sobre la asunción por el socialismo de la tradición y la praxis republicana.   

El título es expresivo de un deseo, el deseo de República, la esperanza de una promesa, una democracia republicana, con la actualización y profundización de la larga y rica tradición del republicanismo. Y la esperanza también de un socialismo republicano como apuesta por una democracia radical, alternativa a una política neoliberal. 

Partiendo de las graves insuficiencias y limitaciones del modelo económico y social del capitalismo vigente, así como de las que afectan a la realidad política e institucional, entra en debate con algunas de las actuales corrientes de pensamiento, ofreciendo “pistas”, más que pistas, de por dónde avanzar, algunas disonantes de los discursos oficiales, cuando no provocativas, y muchas sin duda en proceso de reflexión colectiva.

Interesante el debate con las corrientes liberales, “cuyo legado sigue siendo valioso por más que se considere insuficiente”, y con los planteamientos neoliberales, “maridaje entre democracia liberal y mercado capitalista” a los que “el republicanismo deberá siempre oponerse”. Y frente al intento neoliberal de defensa de una libertad en la desigualdad, Pérez Tapias defiende un concepto   republicano de libertad que, siguiendo a Levinas, considera que “mi libertad implica mi responsabilidad por la libertad del otro” por su inviolable dignidad. No hay libertad si no es entre iguales, defendiendo un concepto de libertad positiva como no dominación.

Más interesante aún es el debate con el populismo, al que critica con dureza señalándole como una “vía falsa para revitalizar la democracia”. Entiende por populismo la pretensión de construir pueblo en medio de las crisis sociales y del sistema político, queriendo articular una respuesta desde abajo, frente a la oligarquía o casta, aglutinando demandas heterogéneas y afirmando que el eje derecha.-izquierda ha perdido relevancia, a lo que añadir un hiper liderazgo en comunicación directa con las bases vía redes sociales. Pérez Tapias denuncia una correlación entre populismo y postverdad, en que la verdad queda depreciada en aras de una política de las emociones. Llega a afirmar que “el populismo que se presenta de izquierdas se autoengaña, desde el momento que hace de la idea de hegemonía un fetiche” y que “sirve de cobertura a un activismo político de poco recorrido”, concluyendo que este terreno de la emocionalidad populista cargada de resentimiento quien lo domina como propio es la derecha.

El núcleo central de la obra es el del republicanismo en clave socialista. Por un lado no ve “aliento suficiente” en las políticas socialdemócratas para hacer frente al neoliberalismo, y sin embargo entiende que el socialismo republicano como radicalización de la democracia es la alternativa a la política neoliberal.

Siguiendo escritos anteriores, entiende el socialismo, en cuanto vía diferenciada del populismo, como voluntad de transformación de la realidad con objetivos de justicia, de emancipación de los individuos y de liberación de los pueblos, de construcción social combatiendo la desigualdad, de economía solidaria y ecología efectiva, de dignidad de trabajadore/as  en las relaciones económicas sin abandonarse a la lógica del capital, de igualdad social e igualdad de género con respeto a la diversidad y de democracia participativa y estados con derechos reconocidos y garantizados.

Insiste además en que el republicanismo implica sociedades abiertas y entidades políticas federadas, en base a una soberanía desacralizada, laica, con importancia capital del pluralismo como valor político, actuando la democracia como marco inclusivo de convivencia colectiva en el que la conflictividad social, realidad constitutiva de lo político, se aborde desde categorías de igualdad y fraternidad.

A la vez hace suyo el planteamiento de A.Honnet de que la tradición socialista debe dejar atrás tres puntos: una concepción dogmática del materialismo histórico que presenta como única contradicción la de capital-trabajo; una visión teleológica de la historia, como progreso indefectible; y la consideración de la clase obrera como único sujeto histórico, propia de “una esencia hipostasiada”, cuando se han manifestado otras contradicciones también cargadas de desigualdad, señalando específicamente la desigualdad hombre-mujer y la que manifiesta el fenómeno migratorio.

Pérez Tapias se muestra especialmente incisivo en la necesidad de un proceso de emancipación de los inmigrantes, a los que atribuye hoy la condición de “la clase por autonomasia”, “portadora de un potencial universalizable de liberación” en expresión que toma del mismo Marx. Y desde esta óptica apuesta por lo que llama un republicanismo cosmopolita que se desmarque de las políticas excluyentes y xenófobas. El ejemplo reciente de la Unión Europea apostando por autorizar campos de concentración de migrantes en terceros países sería buen ejemplo de éstas últimas.

En este sentido y frente al multiculturalismo  liberal que separa, vuelve a insistir en la idea de una interculturalidad crítica, del diálogo entre culturas en condiciones de simetría comunicativa, siguiendo a Habermas, y en la necesidad de un nuevo humanismo -un “humanismo otro”- que supere el agotamiento de los humanismos del siglo XX (existencialista, marxista y cristiano) que bajo la apariencia de una igual dignidad de todos los seres humanos no han sido capaces de superar dos limitaciones hoy manifiestas: el colonialismo y el patriarcalismo.

El libro concluye con unas llamadas meditaciones republicanas sobre España, de enorme interés y actualidad, en las que la reflexión sobre el republicanismo se transforma en una reivindicación de la República como forma de Estado para nuestro país y en una reivindicación de la legitimidad de la II República.

Aquí Pérez Tapias, aun asumiendo que “es una pena que en España no tenga más fuerza la tradición republicana”, señala que en los últimos años hay una conciencia republicana reavivada, a la que ha contribuido la política socialista de memoria democrática, que no sólo rescata la memoria de las víctimas de la guerra civil y la dictadura, sino que sitúa en el espacio público la reivindicación de la II República. Insiste en varias ocasiones en que la Constitución de 1978, que valora muy positivamente, dejó inconcluso y pendiente el debate entre monarquía y república -debate que “ha llegado para quedarse”-, recordando la intervención de Luis Gómez Llorente en el momento constituyente en nombre del PSOE de que no se podía obviar esa decisión a las futuras generaciones y reivindicando Pérez Tapias “el referéndum que se aparcó”.

No se queda Pérez Tapias en la sola reivindicación de la República, sino que alienta dos cuestiones sobre las que ha escrito antes con amplitud, la laicidad y la federación, el federalismo.

“La cuestión de la laicidad no es meramente religiosa, sino un problema político, de constitución del Estado”, que quedó resuelto a medias en el texto constitucional. No tiene sólo que ver con la defensa de los derechos civiles de la ciudadanía, que exige el respeto a la libertad de conciencia y de creencias en una sociedad pluralista, sino con una idea republicana de laicidad en cuanto “elemento constituyente del espacio público de la sociedad y del ámbito político de un Estado democrático”, de una sociedad secularizada y pluralista. Una laicidad sin duda inclusiva, que “no es antirreligiosa, sino anticonfesionalista”, como espacio social en el que, siguiendo también aquí a Habermas, “creyentes y no creyentes han de encontrarse ofreciendo argumentos con razones que todos pueden entender, aunque no todos las compartan”.

Y a la vez una España federal. Insistiendo en ideas que ya recogió hace unos años en “Invitación al federalismo. España y las razones para un Estado plurinacional”, Pérez Tapias vuelve a insistir en la necesidad de asumir la plurinacionalidad de nuestro país a través del federalismo. Denuncia que “las derechas permanecen varadas en una idea de España sobre la que se acumulan mitificaciones insostenibles”, a la vez que deja ver que “las izquierdas no terminan de perfilar un proyecto federal creíble”.

Estamos, como apunté al inicio, ante una obra de madurez que interpela a la izquierda, pero sobre todo nos interpela a los socialistas acerca del modelo social y político que impulsamos. Pérez Tapias apuesta por un republicanismo en clave socialista, o un socialismo republicano, que no se resuelve sólo con una alusión a los “valores republicanos”, siendo esto muy importante, ni tampoco enarbolando banderas republicanas, por simbólico que sea, sino recuperando la memoria colectiva de lo que fue la II República española y no renunciando a plantear en algún momento la apartada consulta sobre la opción de la República frente a la monarquía.

Autor: Manuel de la Rocha Rubí

Ex diputado socialista. Miembro del Comité Federal del PSOE

Publicado el 12 de junio del 2026